Vertederos submarinos

La preocupación por la presencia de macroresiduos poco biodegradables en las aguas y costas Mediterráneas, y en particular por la presencia de plásticos no deja de aumentar. El mar Mediterráneo tiene la cuarta máxima concentración de plásticos en superficie, con más de 22.000 toneladas flotando en nuestras aguas, lo que supone el 9% del global mundial de macroresiduos en mares y océanos.

Pero el problema no acaba en la superficie, pues se estima que, si bien el 15% del total de residuos plásticos se encuentra flotando, y otro 15% se encuentra en la columna de agua, la mayor parte, un 70% se encuentra en el fondo marino. Teniendo en cuenta que en las costas españolas se encuentran algunas de las concentraciones de plástico más altas del mediterráneo no es extraño que sea también el residuo más usual en el fondo marino español. Si bien existe una gran variabilidad en función de la costa analizada aproximadamente el 30% del peso total de los residuos en los fondos españoles son plásticos, el resto son metales, vidrios, cerámicas, maderas, o trozos de tela -cómo cuerdas-. Otro material, el “Clinker”, es un producto residual de la navegación a vapor que evidencia la elevada residencia de los residuos antrópicos. Pese a llevar tiempo sin ser vertido, es uno de los más encontrados en el fondo marino, sobre todo en las áreas con altos volúmenes de navegación.

¿Cuál es el origen de los residuos?

En general la procedencia de los residuos es difícil concretar debido la alta movilidad de estas en las aguas, y de los diferentes comportamientos de los materiales flotando.

Aun así, en la mayoría de los estudios se considera que la mayor aportación de macroresiduos es de origen continental. Se estima que el 80% son originados en tierra, siendo productos de múltiples actividades urbanas e industriales. En el Mediterráneo, este fenómeno es de especial importancia, pues se producen volúmenes altos de residuos urbanos -entre 208-760 kg/año*persona-, y desgraciadamente debido su mala gestión y control una parte aún acaba llegando al mar a través de diversas vías: vertidos directos, transportados a través de los ríos, o arrastrados por las olas desde las costas cuando se producen temporales y/o innundaciones.

No obstante, también algunos de los macro residuos tienen origen en las actividades marinas. La mayoría son aparejos de pesca perdidos – principalmente redes de arrastre-, pero la presencia de productos como botes de pintura, o incluso barriles de combustible en zonas con poca pesca se asocia también al transporte mercantil naval y/o a las actividades recreativas marinas. En todos los sectores en contacto con el mar aún se realizan en ocasiones malas prácticas, lo que resulta en el vertido de residuos.

Se hace evidente pues que es necesario trabajar urgentemente desde múltiples perspectivas: regulando para reducir el potencial residuo, mejorando la gestión de este, controlando más, y sensibilizando e incentivando a todos los actores. La inacción nos lleva a que cada día que pasa los vertederos submarinos no dejen de crecer.

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