Una pérdida de algo más que metros

El Mediterráneo es una de las zonas más afectadas por el cambio climático. En este artículo expondremos brevemente las principales vías a través de las cuales el cambio climático altera la línea de costa Mediterránea, los agravantes de origen antrópico que pueden favorecer los cambios inducidos, y los principales impactos esperados.

Vías de interacción

Aumento del nivel del mar

El cambio climático ya está produciendo cambios en el nivel del mar, un fenómeno que se acentuará en el futuro. En la costa española Mediterránea, en los últimos 60 años el nivel del mar ha aumentado a un ritmo de 1,5 mm/año, con diferencias locales como en el caso del delta del Ebro, donde este incremento es entre 5 y 8 mm/año. El ritmo de aumento del nivel del mar en los próximos años es incierto, pero sabemos que continuará y posiblemente se acelerará.

La zona más impactada en el litoral Mediterráneo español será previsiblemente la costa del Mar de Alborán con aumentos que pueden casi duplicar a los del resto de la costa Mediterránea. En comparación con las demás costas españolas, se prevé que la Mediterránea sea la más afectada.

Por otra parte, además de los cambios en la altura media del nivel del mar, los eventos extremos de inundación también serán más frecuentes como consecuencia de la combinación de la subida del nivel del mar y el cambio en la frecuencia y trayectoria de las tormentas. En este caso en el Mediterráneo el cambio esperado en los eventos extremos de inundación es menor que en el resto de las costas peninsulares.

Intensidad de los temporales

El cambio climático produce también un incremento de los eventos extremos, algunos estudios señalan por ejemplo, que por cada grado de temperatura se duplica el número de eventos de lluvia extrema.

En el ámbito Mediterráneo los modelos prevén un aumento en la frecuencia e intensidad de los temporales y estarán en muchas ocasiones vinculados a la aparición de a Depresiones Aisladas en Niveles Altos (DANAs). Los efectos potencialmente devastadores de este tipo de borrascas los vimos el año pasado en la borrasca Gloria que tuvo lugar en enero de 2020 y fue el evento de lluvias más intenso registrado en el Mediterráneo español en las últimas décadas, con numerosos impactos en la costa catalana.

Cambios en las corrientes marinas

Otro fenómeno también vinculado al aumento de la temperatura superficial marina es el cambio en las corrientes marinas. En nuestra costa se ha identificado una intensificación de las corrientes antihorarias, creando un movimiento hacia el sur de las aguas y de todo el material que carga por la erosión. Se han documentado cambios importantes por ejemplo en la Costa Brava y Costa Sur del Ebro que se prevén serán aún más importantes en el futuro.

Agravantes

Es importante señalar que estas alternaciones se ven agravadas por las actuaciones antrópicas en la costa.

Por ejemplo, la línea de infraestructuras costeras es en muchas zonas de la costa Mediterránea una barrera para la adaptación de los hábitats litorales. El retroceso de la línea de mar hace que los sistemas naturales que le suceden migren hacia el interior, pero cuando las edificaciones o infraestructuras interrumpen el desplazamiento reducen la capacidad del ecosistema de adaptarse. Este fenómeno es muy importante en una costa como la Mediterránea española dónde un 42% del primer quilómetro de costa está artificializado.

Otra situación que acentúa los cambios anteriormente citados es la disminución en el aporte de sedimentos, a consecuencia de la interrupción del flujo de agua natural por el represado en los ríos, y por la creación de diques y puertos que evitan el desplazamiento costero. Las represas en los ríos reducen la llegada y desplazamiento del material sedimentario, lo que perjudica a las estructuras propias de desembocaduras, deltas y estuarios, así como las playas, pues sin el aporte continental y el bloqueo de los desplazamientos costeros por las infraestructuras marítimas la erosión marina, favorecida por el cambio climático, se acentúa.

Impactos

Hábitats como los humedales, deltas, estuarios se están reduciendo ante el avance del mar y el aumento de la erosión (favorecidos por las agravantes anteriormente señalados). En el caso de los humedales y los deltas en ocasiones al impacto natural se le añade el impacto económico, pues su desaparición perjudica a actividades empresariales vinculadas por ejemplo a los cultivos o la extracción de sal en el delta del Ebro, o las zonas piscícolas.

Las playas son otros sistemas altamente afectados por estas dinámicas de invasión marina. Es previsible que el aumento del nivel del mar disminuya la superficie con playa, decreciendo así la capacidad de carga para usos turísticos. Considerando un escenario  tendencial  de  aumento  de  nivel  del  mar  a  2040  (aproximadamente 6 cm), las playas de la cornisa cantábrico-atlántica y norte de las  Canarias  experimentarán  retrocesos  medios  cercanos  a  los  3  m,  2  m  en  el  Golfo de Cádiz y valores medios entre 1 y 2 m en el resto de las fachadas, entre ellas la Mediterránea.

Finalmente, los cambios de corrientes conllevan la movilidad de grandes cantidades de arena hacia nuevas zonas, cambios que en ocasiones repercuten en la actividad costera, como sucedió recientemente en el puerto de Burriana, Valencia.

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