¿Cuántos plásticos hay en el mar mediterráneo español?

Recientemente en la revista Marine Pollution se ha publicado un artículo en el que se analiza la presencia de plásticos en la costa española, poniendo especial énfasis en los microplásticos. En él se tratan, entre otros aspectos, las principales fuentes generadoras de microplásticos, la presencia de microplásticos en las playas, la capacidad de filtrado y emisiones en las plantas de tratamiento de aguas y la absorción por parte los animales marinos. Finalmente también evalúa las políticas planteadas al entorno de la gestión del plástico tanto en Europa y España.

En esta entrada resumiremos brevemente la información más relevante para las aguas Mediterráneas centrándonos en la parte de diagnóstico de origen y presencia, dejando para otra ocasión el análisis de las políticas.

Origen de los microplásticos

Se estima que la dos fuentes principales de microplásticos en el ámbito marino -con diferencia- son las emisiones producidas en la fase de preproducción de pellets plásticos (transporte, manipulación y transformación) y la degradación de los neumáticos.

FuenteGeneración de microplásticos (toneladas/año)
Preproducción de pellets5700
Degradación de los neumáticos por uso1700-4200
Pinturas425-714
Limpieza de ropa sintética35-450
Cesped artificial25-165
Cosméticos90
Detergentes4
Fuente: CEDEX, 2017

Presencia de objetos y microplásticos en las playas

Desde el año 2016 existe un programa de seguimiento estatal de la presencia de plásticos en las playas españolas en el que se monitorizan dos veces al año 14 tramos de playa, 6 de las cuales en el Mediterráneo, curiosamente ninguna de ellas en las Baleares.

A continuación se explican las principales conclusiones y los valores obtenidos en el programa estatal de monitoreo.

  • La presencia de residuos marinos en las playas es alta. Si bien el grupo de expertos que preparó la Estrategia Marina consideró aceptable un volumen de 20 objetos por cada 100 metros estudiados los informes de 2019 encontraron en los tramos estudiados una presencia media de 327 objetos, con un mínimo de 50 y un valor máximo de 1168 objetos. La mayor presencia de residuos se encontró en las playas Mediterráneas.
  • Las mayores concentraciones de microplásticos se detectaron en la costa Levantino-Balear.
  • El porcentaje de pellets aumenta cada año.
Concentraciones de microplásticos en los sedimentos de las playas. Fuente: Martin-Lara et al

Existen otros muestreos más allá del plan estatal de seguimiento (incluyendo en las Baleares), pero las diferencias metodológicas utilizadas y la imposibilidad de replicar el muestreo regularmente hace difícil integrar la información. En el artículo analizado pueden encontrarse algunos valores de referencia.

Finalmente, vale la pena señalar que es muy difícil realizar extrapolaciones de la presencia de residuos plásticos en las playas a partir de los datos obtenidos, debido a que los resultados muestran una gran dependencia tanto de las actividades de los entornos dónde se realiza el muestreo como de las características estructurales geológicas y marinas, así como de las condiciones meteorológicas y de corrientes del momento en el que se realiza el muestreo.

¿Cuántos microplásticos superan las plantas de tratamiento de aguas y son vertidos al mar?

Las plantas de tratamiento reciben aguas con concentraciones variables de microplásticos, pero a todas ellas llegan en gran cantidad. En función de la tecnología de filtrado retienen la mayor parte (entre el 72 y 94%), mientras que otra parte es de nuevo vertida al medio acuático. Debido a la gran cantidad de agua tratada el volumen total vertido tras la depuración es importante.

El artículo señala que la planta de tratamiento de Valencia, por ejemplo, puede tratar hasta 40,000 m3 de agua cada día, y tras el filtrado, pese a filtrar más del 75%, deja pasar unas 300 millones de micropartículas plásticas al día. En el caso de la planta de Cartagena tras el filtrado se vierten diariamente unas 6,7 millones de micropartículas plásticas al día. Son valores similares a los encontrados en otras plantas de tratamiento.

Por tanto es evidente que pese a que el estudio no muestra un análisis integral de las emisiones asociadas a las plantas de tratamiento son puntos de emisión relevantes y la cantidad de emisión varía significativamente en función de la tecnología utilizada en el filtrado.

Debe señalarse también que la gestión de los fangos en el que se concentra el microplástico depurado es también un tema complicado, ya que por ejemplo en España un 65% de los fangos se utilizan como fertilizante, con lo que se están vertiendo de nuevo los microplásticos retenidos a los suelos agrícolas. El estudio del impacto reiterado de estas emisiones en el ámbito agrario es un tema de investigación actual y un reto de gestión.

Aportaciones de microplásticos que llegan a través de los ríos

Es sabido que una parte importante de los residuos plásticos que llegan al mar es a través de los ríos. En el caso del Mediterráneo español el río más importante es el Ebro. Estudios científicos recogidos en el artículo muestran que a través de las aguas del río Ebro cada año llegan al Mediterráneo aproximadamente 2140 millones de partículas plásticas cada año. No es pues extraño pues que se hayan detectado en los sedimentos del delta concentraciones de micropartículas importantes: 2052 ± 746 micropartículas plásticas por kg de sedimento.

El artículo también señala que otras fuentes importantes de llegada de residuos plásticos a través de los ríos Mediterráneos pueden ser el Jucar, Turia y Segura u no menciona explícitamente otros ríos como el Llobregat y Besòs que también han sido identificados como fuentes significativas de emisiones plásticas.

Presencia de plásticos en la pesca de interés comercial

Una parte de los microplásticos son incorporados a la cadena trófica a través de su consumo accidental por parte de los peces. El artículo recoge una recopilación de estudios en los que se ha analizado la presencia de plásticos en especies de interés comercial español. La mayoría de los muestreos realizados desde el año 2016 son en el Mediterráneo, por lo que reproducimos la tabla íntegramente. Puede observarse una presencia significativa de plásticos en los sistemas digestivos de la mayoría de ellos.

El artículo señala también que con el conocimiento actual es difícil de entender los efectos fisiológicos de la presencia de plástico en los peces, entre otras cosas porque se desconoce si se produce una transferencia del sistema gastrointestinal a otros órganos así como la presencia en otros tejidos. Por lo que aún es necesario ampliar el conocimiento esta temática.

Presencia de plásticos en pájaros y mamíferos

Finalmente, vale la pena señalar que pese a que existen crecientes evidencias de la incorporación de los plásticos al sistema estomacal de mamíferos marinos y aves, el artículo analizado utiliza fuentes no Mediterráneas, por lo que no lo trataremos en esta entrada. No obstante lo analizaremos en otra ocasión pues es también un tema de creciente relevancia.

Vertederos submarinos

La preocupación por la presencia de macroresiduos poco biodegradables en las aguas y costas Mediterráneas, y en particular por la presencia de plásticos no deja de aumentar. El mar Mediterráneo tiene la cuarta máxima concentración de plásticos en superficie, con más de 22.000 toneladas flotando en nuestras aguas, lo que supone el 9% del global mundial de macroresiduos en mares y océanos.

Pero el problema no acaba en la superficie, pues se estima que, si bien el 15% del total de residuos plásticos se encuentra flotando, y otro 15% se encuentra en la columna de agua, la mayor parte, un 70% se encuentra en el fondo marino. Teniendo en cuenta que en las costas españolas se encuentran algunas de las concentraciones de plástico más altas del mediterráneo no es extraño que sea también el residuo más usual en el fondo marino español. Si bien existe una gran variabilidad en función de la costa analizada aproximadamente el 30% del peso total de los residuos en los fondos españoles son plásticos, el resto son metales, vidrios, cerámicas, maderas, o trozos de tela -cómo cuerdas-. Otro material, el “Clinker”, es un producto residual de la navegación a vapor que evidencia la elevada residencia de los residuos antrópicos. Pese a llevar tiempo sin ser vertido, es uno de los más encontrados en el fondo marino, sobre todo en las áreas con altos volúmenes de navegación.

¿Cuál es el origen de los residuos?

En general la procedencia de los residuos es difícil concretar debido la alta movilidad de estas en las aguas, y de los diferentes comportamientos de los materiales flotando.

Aun así, en la mayoría de los estudios se considera que la mayor aportación de macroresiduos es de origen continental. Se estima que el 80% son originados en tierra, siendo productos de múltiples actividades urbanas e industriales. En el Mediterráneo, este fenómeno es de especial importancia, pues se producen volúmenes altos de residuos urbanos -entre 208-760 kg/año*persona-, y desgraciadamente debido su mala gestión y control una parte aún acaba llegando al mar a través de diversas vías: vertidos directos, transportados a través de los ríos, o arrastrados por las olas desde las costas cuando se producen temporales y/o innundaciones.

No obstante, también algunos de los macro residuos tienen origen en las actividades marinas. La mayoría son aparejos de pesca perdidos – principalmente redes de arrastre-, pero la presencia de productos como botes de pintura, o incluso barriles de combustible en zonas con poca pesca se asocia también al transporte mercantil naval y/o a las actividades recreativas marinas. En todos los sectores en contacto con el mar aún se realizan en ocasiones malas prácticas, lo que resulta en el vertido de residuos.

Se hace evidente pues que es necesario trabajar urgentemente desde múltiples perspectivas: regulando para reducir el potencial residuo, mejorando la gestión de este, controlando más, y sensibilizando e incentivando a todos los actores. La inacción nos lleva a que cada día que pasa los vertederos submarinos no dejen de crecer.

La nacra, el lince marino del Mediterráneo

La nacra, Pinna nobilis, es una especie endémica y emblemática del Mediterráneo.

Es uno de los moluscos más grandes del mundo, puede llegar a 120 cm de longitud, y vivir unos 20 años, si bien algunos ejemplares especialmente longevos han sobrevivido hasta 50 años. Habita usualmente en zonas superficiales -entre los dos y sesenta metros de profundidad – sobre tierras arenosas, y tiene una gran capacidad de filtración de materia orgánica (por lo que ayuda a mantener las aguas más trasparentes en las zonas donde está presente) además de hacer posible, gracias a su estructura, que en él convivan más de ochenta especies diferentes. Por todo ello tiene un gran valor ecológico además de un alto valor cultural.

Durante casi dos mil años fue la principal fuente de “seda del mar”, un producto muy apreciado con el que se realizaban ropajes de todo tipo, de cuyo uso e importancia quedan registro en textos griegos, romanos, árabes e incluso chinos. En la costa española además se utilizó, también durante los 70s y 80s para fabricar ceniceros y otros elementos decorativos.

Es sin duda una especie emblemática mediterránea … que en menos de cinco años ha pasado a estar en peligro crítico de extinción.

Hasta el año 2016 esté particular molusco se podía encontrar en la mayor parte de la costa española, en muchas ocasiones entre praderas de posidonia, donde crecía protegido de las corrientes. Estaba sometido a presiones antrópicas que dañaban el ecosistema en los que se encontraba y dificultaban su buen estado ecológico: la pérdida de las praderas posidónicas, el garreo de las anclas, el aumento de los movimientos de agua asociados al incremento de movilidad marina, la contaminación marina y la recolección furtiva de individuos mantenían la población en un estado frágil.

No obstante, el año 2016 algo cambió radicalmente y se desencadenó una mortandad masiva que la ha hecho prácticamente desaparecer de nuestras costas en tan solo dos años con la excepción de dos zonas muy delimitadas en el Mar Menor (Murcia) y en el Delta del Ebro (Tarragona), además de haberse identificado media docena de ejemplares vivos en Baleares. Actualmente la situación en España puede aún ser peor, ya que existe una preocupación importante por la situación de la colonia del Mar Menor tras los últimos episodios de contaminación y el paso del DANA.

Y el problema no se ha limitado a nuestras fronteras, la mortandad ha continuado extendiéndose por todo el Mediterráneo, habiéndose identificado numerosas zonas (Francia, Italia, Grecia, Chipre, Turquía, Túnez y Marruecos principalmente) dónde han desaparecido todos o prácticamente todos los ejemplares, sólo quedan constancia de algunas comunidades en el Delta del Ródano y el Estaño de Thau (Francia), las zonas de Diana y Urbino pools (en Córcega), Venecia (Italia) y el Golfo interno de Kalloni (Grecia) todas ellas con algunas características ecológicas muy particulares que parece favorecer la resistencia a la mortandad general.

La situación es tan crítica que en 2019 la nacra se ha incorporado en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN bajo el estado de “peligro crítico” y tendencia de población decreciente, a un solo paso de la situación de “extinta en estado salvaje”, además de ya constar como especie vulnerable y protegida bajo el Annexo II de la Convención de Barcelona, del Anexo IV de la Directiva Habitats y en el catálogo de especies amenazadas español.

¿Qué ha causado este evento de mortalidad masiva? ¿Cómo se explica la expansión y rápida eclosión de la mortalidad? Todo apunta a que la presencia de patógenos, en particular la Haplosporidium pinnae, ha jugado un factor clave, si bien aún continúan las investigaciones al respecto y algunos estudios recientes apuntan también como un factor explicativo la presencia de Mycrobacterium sp o la posible combinación múltiple de patógenos simultáneos. En cuanto a su expansión todo señala que la difusión vía las corrientes de agua de los patógenos ha jugado un papel clave. Al tiempo que se ha identificado que los máximos niveles de mortalidad se producen cuando la temperatura supera los 13,5 grados y la salinidad se encuentra en el rango 36.5–39.7 psu.

Ante esta situación la comunidad científica se plantea si será posible evitar su extinción y proponen medidas. En España el gobierno español ha puesto en marcha un programa específico para tratar de salvar la especie. En primer lugar se trata de proteger el medio marino donde reside el animal, restringiendo o regulando ciertas actividades humanas que afectan al suelo marino (como el buceo o la navegación en estas zonas entre otras). También se contempla la delimitación y protección de estas las poblaciones, hechos que mejoran tanto la situación de la especie, así como la biodiversidad general de nuestras costas. Pero también se plantean actuaciones a nivel poblacional, tanto en el medio marino (in-situ), como fuera (ex-situ). En este último, alguna de las propuestas son el “rescate” de especímenes en centros especializados para evitar su contagio con los patógenos, o protocolos de mantenimiento de adultos, o programas de reproducción en cautividad, para la obtención de gametos. A nivel in-situ, se crea un programa de reclutamiento, con el soporte de otros colectores larvarios. De misma forma, se acompaña de un monitoreo o programa de gestión para asegurar la supervivencia de los individuos.

Algunas de estas medidas ya están implantadas, otras necesitan de más tiempo, sin embargo, la situación de este animal característico es muy crítica, en algunas zonas están al borde de la extinción regional. Por lo tanto, aún se necesita más acción y una rápida aplicación.

¿Podremos evitar la extinción en estado salvaje de esta especie, cómo se hizo con el lince ibérico en el ámbito terrestre, o veremos desaparecer de nuestras costas esta especie emblemática que durante miles de años nos ha acompañado? En pocos años sabremos la respuesta.

Así es la pesca de arrastre española de 2020

El Plan multianual de gestión para las especies demersales en el Mediterráneo Occidental es un nuevo Plan de gestión pesquera europeo aprobado en 2019 que debe contribuir significativamente a recuperar el buen estado de los stocks pesqueros en el Mediterráneo, cuyo nivel de sobrepesca es aún muy alto (superior al 80% de los stocks evaluados). Una situación que es especialmente complicada en algunas especies emblemáticas en la pesca española mediterránea como es el caso de la merluza.

Introduce diversos cambios en la gestión de la pesca de arrastre, y una de las principales modificaciones es que por primera vez se establece un sistema de repartición de días de pesca entre los diversos países y segmentos de flota, con la idea de ajustar progresivamente los días de pesca de manera que pueda ser posible la regeneración del ecosistema marino.

El mecanismo de repartición se ha establecido a nivel español este año 2020 y tras numerosas negociaciones entre todas las partes implicadas el gobierno en octubre ha publicado la distribución definitiva.

Hemos analizado la distribución adoptada y resumido los principales resultados en estas infografías. Esperamos que sea de vuestro interés.

Informe impacto del COVID en el sector pesquero

Este informe, realizado en abril de 2020, pretende hacer una radiografía de urgencia de la evolución del sector pesquero en el mediterráneo español, en un contexto en que la situación cambia cada día. Se trabaja por tanto con datos preliminares y deberá ser completado en un futuro con otros informes de evaluación global ex-post.

El informe puede encontrarse aquí.