Mujeres en el sector pesquero valenciano

Aún es usual concebir el mundo de la pesca como un sector laboral desempeñado mayoritariamente por hombres, sin embargo, el papel de la mujer es mucho más importante del que usualmente se reconoce.

Recientemente se ha publicado en la revista Sociologia Ruralis el artículo «‘The Sea is Our Life’. Woman in the Fishery Sector of the Valencian Community» que nos ofrece información novedosa de la Comunidad Valenciana, y en el que nos basaremos para esta entrada.

Actualmente las mujeres están presentes en diverso grado en todo tipo de roles vinculados al sector pesquero: pescadoras; gerentas, secretarias y miembros del personal de las cofradías; armadoras; directoras y trabajadoras en plantas de procesado, y participando en todo tipo de roles en el ámbito de la comercialización.

El 21% de miembros afiliados al REM (Régimen Especial del Mar) son mujeres, lo que demuestra que su presencia en este sector no es anecdótica. Pese a ello su presencia es irregular en función de la tarea analizada, por ejemplo, a bordo de las embarcaciones pesqueras su número es muy bajo -no alcanza a un 3% en Europa-.

A las labores reconocidas en el Régimen Especial del Mar se le añaden muchas otras, por ejemplo, es usual su participación en tareas de apoyo en la reparación de redes -con una importante presencia de hasta un 88% de mujeres-, compra de suministros, administración y gestión de las actividades pesqueras, limpieza y reparaciones en los equipos de las embarcaciones, etc. Todas ellas labores indispensables para el correcto desarrollo de la actividad pesquera.

La invisibilización de estas labores, en muchas ocasiones realizadas por mujeres, se producen por dos vías: o no son registradas en el ISM (Instituto Social de la Mar), y pasan por tanto a formar parte directamente a la economía sumergida, o se registran en epígrafes que no son los adecuados para cubrir el conjunto de actividades que llevan a cabo.  

El trabajo administrativo suele estar clasificado en un régimen social diferente al marítimo, por lo que gran parte del trabajo de papeleo que desempeñan numerosas mujeres no se refleja en los datos estadísticos del sector. Funciones como la revisión de documentos del personal, la gestión de los permisos del puerto, el cumplimiento de los registros legales, la toma de medidas vinculadas a las inspecciones de seguridad, o la gestión de las finanzas de las empresas pesqueras se catalogan en ocasiones mediante figuras de “colaboración con miembros familiares” o “trabajadoras por cuenta propia” pero no se incorporan a las estadísticas sectoriales.  Además, mientras las embarcaciones están pescando en la mar, el personal de tierra -donde predomina la mujer- en ocasiones va más allá de sus funciones establecidas legalmente y se encarga de tareas como la preparación del material para la recepción del producto, y posteriormente su empaquetado y transporte hacía la lonja, o la asistencia en la venta de la mercancía.

La no incorporación de las tareas realizadas por mujeres en los epígrafes adecuados o directamente la falta de todo registro administrativo crea una enorme economía invisibilizada en el sector pesquero, que produce dificultades en los registros salariales y laborales. Algunos ejemplos de estos problemas aparecen en las pensiones, en el registro de bajas o en las dolencias ocasionas por el trabajo.

Pese a que se han dado grandes pasos adelante en los últimos años aún estamos lejos de la igualdad de derechos y oportunidades de la mujer en el ámbito pesquero, y para conseguirlo necesitamos en primer lugar visibilizar en las estadísticas y en la sociedad una realidad que en los puertos ya es evidente.

¿Qué implicará el aumento térmico de las aguas del Mediterráneo español?

El cambio climático está generando múltiples efectos en el ámbito marino, entre ellos el aumento de temperatura en las masas de agua, la acidificación marina e importantes cambios en su biodiversidad. En este artículo nos centraremos en las implicaciones derivadas del cambio de temperatura.

Impacto del cambio climático sobre el medio marino. Fuente: IPCC

Un sistema interconectado en cambio acelerado

El sistema marino y atmosférico está conectado, cualquier variación en uno de ellos se propaga en el otro. Aunque debido a la diferente capacidad calorífica de la atmósfera y el agua los cambios producidos por el cambio climático en la atmósfera son más rápidos, el cambio climático ya está modificando también la temperatura marina. La temperatura superficial del mar en la costa española en los últimos cincuenta años ha aumentado dependiendo de la zona entre 0ºC y 0,5ºC. En profundidades intermedias (200 m a 600 m) la temperatura ha aumentado entre 0,05ºC y 0,2ºC y en las capas profundas (1.000 m a 2.000 m) entre 0,03ºC y 0,1ºC. Puede parecer poco, pero es suficiente para producir cambios importantes en el ecosistema marino. Además sabemos que la temperatura seguirá aumentando, si bien el ritmo de cambio es incierto. La mayoría de los estudios apuntan que a finales de siglo la temperatura superficial del Mediterráneo será entre 1 y 3ºC superior a los valores actuales.

Principales impactos

El aumento de la temperatura en las masas de agua conlleva diversos impactos, entre ellos:

  • Aumento en la frecuencia e intensidad de las de calor en la superficie marina
  • Cambios en la estratificación de la columna del mar y las corrientes
  • Modificaciones en la biodiversidad
  • Aumento en la frecuencia e intensidad de las tormentas
  • Implicaciones en los sectores laborales marinos

Olas de calor marinas

Al igual que sucede en la atmosfera en el mar también se producen olas de calor. Estos sucesos calientan extremadamente las aguas superficiales en determinadas zonas durante un prolongado periodo de tiempo. En el Mediterráneo se han registrado de manera reiterada: 1999, 2003, 2006, 2008… algunas muy virulentas, por poner un ejemplo en el Mediterráneo Oriental el año 2007 se registró una ola de calor que supuso un aumento de 5 grados en las temperaturas superficiales usuales durante más de un mes. Estos fenómenos extremos llegan a producir daños importantes en especies como las colonias de gorgonias o posidonia, además favorecen la aparición de masas de algas y producen cambios súbitos en la pesca. En el Mediterráneo se prevé que aumenten tanto en frecuencia como en duración.

Estratificación del mar

El sobrecalentamiento de la superficie del mar crea una estratificación térmica de la columna de agua, generando capas de agua con diferentes densidades, o que dificulta el movimiento vertical del agua, perjudicando la circulación de nutrientes y oxígeno a lo largo de la columna. Por ello la superficie rica en oxígeno se queda pobre en nutrientes, y en profundidad se da el caso inverso. Este fenómeno puede tener importantes impactos en la cadena trófica marina y conllevar cambios importantes en algunas especies de interés comercial pesquero.

La estratificación de la columna de agua junto al aumento de la concentración salina -debida a la disminución de precipitaciones- podría también producir alteraciones en los patrones de circulación marina. Con las corrientes perturbadas las playas sufrirían cambios en su dinámica de erosión y aporte de arenas. Y las especies sésiles y flotantes, dependientes de las corrientes para su movilidad, verían afectada su migración.

Biodiversidad marina

La biodiversidad se ve afectada debido a la vulnerabilidad de algunas especies ante el repentino aumento térmico. Son especialmente sensibles las especies que no pueden moverse hacia zonas menos cálidas y tienen una alta sensibilidad térmica. Algunas de ellas se encuentran en la zona superficial del mar o en aguas poco profundas, ámbitos donde los cambios de temperatura serán más rápidos. El impacto del cambio de temperatura marina ya se está viendo en las praderas de posidonia en el Mediterráneo occidental, en las  comunidades coralinas u en otras especies sésiles como las esponjas o los moluscos.

En los peces el aumento térmico genera múltiples efectos, entre ellos el desplazamiento hacia el norte de algunas especies, o impactos en el ciclo trófico por la reducción de biomasa planctónica. Se espera que la acción combinada de cambios en la cadena trófica asociada al aumento de temperatura, variaciones en la disponibilidad y oxígeno y sobrepesca acabe produciendo una disminución del tamaño de los peces entre un 4 y un 49% entre el 2000 y el 2050.

El aumento térmico, además, beneficia a las especies exóticas invasoras, agravando la situación ecológica. Algunas de ellas, adaptadas a climas más cálidos, ven favorecida su propagación desplazando a las especies autóctonas. Es remarcable como diversas especies procedentes del mar Rojo atravesando el canal de Suez –la llamada migración lessepsiana-, ya han llegado a nuestras costas, indicando la clara propagación por todo el Mediterráneo.

Aumento en la frecuencia e intensidad de las tormentas

Se prevé que en los próximos años más allá de una posible disminución de precipitaciones se produzca un aumento de las tormentas. Con una atmósfera más caliente, la capacidad de albergar vapor aumenta. Debido a ello, cuando se produzcan los temporales, estos estallarán con más fuerza, ocasionando fuertes oleajes que podrían tener un gran impacto en el sistema litoral. A esto se le suma sus implicaciones en el interior de la península, pues no hay que olvidar el gran papel del mar como controlador del clima. La reducción en lluvias agravaría la difícil situación hídrica que padece nuestro territorio. Se espera un adelanto de la llegada de los días calurosos y de las sequías, lo que afectaría gravemente a los terrenos de cultivos.

Impacto sobre la acuicultura

Se espera también que la degradación de la biodiversidad repercuta en las actividades pesqueras, reduciendo la producción en los cultivos y capturas marinas. En la acuicultura Mediterránea los impactos serán múltiples, en particular la producción de moluscos según los propios productores ya está siendo afectada especialmente por las olas de calor, ya que disminuyen el crecimiento y desarrollo del producto. 

Los microplásticos en la fauna marina

Cuando preguntamos a la ciudadanía cuál es el contaminante más importante en las aguas marinas del Mediterráneo los plásticos siempre ocupan un lugar destacado. Son fácilmente identificables en el mar, en las playas y hasta en los interiores de los animales. Los hay de todo tipo y origen.

En esta entrada nos centraremos en unos plásticos menos evidentes pero que son potencialmente importantes para el ecosistema marino, y para la salud humana, los microplásticos.

Fuente: IUCN

Se trata de partículas menores a 5 mm de composición diversa (los componentes más usuales en la costa Mediterránea española son los polietilenos, polipropilenos y poliestirenos). Llegan al mar a través de diversas vías: en ocasiones son vertidos directamente al mar o las aguas residuales de las ciudades, que desembocan al mar, a través de productos de higiene personal y cosméticos que contienen micropartículas de plástico como por ejemplo, geles exfoliantes o pastas de dientes. En ocasiones llegan como residuos producidos durante el lavado de ropa sintética; finalmente también se forman por la degradación de productos plásticos de mayor tamaño por el contacto con el agua o la radiación solar.

Hoy en día están presentes en toda la costa peninsular española con concentraciones cercanas a los 180.000 mp/km2.

¿Deberíamos estar preocupados?

En primer lugar, es importante señalar que los estudios realizados en nuestros mares muestran que ya están presentes en la mayoría de las especies marinas, en los diferentes niveles de la cadena trófica y en todas las profundidades.  

Por ejemplo se han detectado microplásticos en un 58% de las sardinas (Sardina pilchardus), un 60% de las anchovas (Engraulis encrasicolus) capturadas en la costa levantina, en un 57,8% de la boga (Boops boops) de la costa catalana, en el 33% del salmonete (Mullus barbatus) pescado en el mar balear, y en la palometa (Trachinotus ovatus) (24,32%). También se ha detectado su presencia en especies muy importantes para la economía pesquera en zonas más profundas como las gambas rojas (Aristeus antennatus) de las costas del mar catalán y en animales más alejados de la costa, y con dimensiones mayores, como es el caso de los delfines listados (Stenella coeruleoalba), especie muy presente en el mar Mediterráneo, en ejemplares de las costas catalanas y valencianas.

En segundo lugar, es importante ser conscientes que la presencia de estos plásticos conlleva la presencia de aditivos que les dotan de propiedades como color, flexibilidad, impermeabilidad, etc. que pueden tener impactos importantes en los animales que los ingieren ya que en concentraciones suficientes -algunas detectadas en condiciones naturales- pueden actuar en los sistemas hormonales, en el ciclo reproductivo, facilitar la aparición de cánceres, o alterar diferentes aspectos de la salud fisiológica del animal.

Cómo afecta la presencia de microplásticos, y las sustancias asociadas, a la fauna marina es un ámbito científico aún en evaluación, pues el impacto sobre el animal depende tanto de las características de los contaminantes como de la cantidad ingerida y acumulada.

Pero finalmente, ¿cómo repercuten en la vida humana? Los resultados aun no son concluyentes, pero se comienzan a identificar indicios de su potencial toxicidad. El potencial impacto depende por una parte de la cantidad y las características del microplástico (tamaño, formas, composición química y sustancias adheridas, etc.) que hace variar su toxicidad. Y por otra parte también se necesita conocer mejor de las vías de incorporación a la cadena trófica y el nivel de bioacumulación, pues es así como pueden llegar a concentrase cantidades elevadas a través de la ingesta de productos marinos.

Fuente: Woods Hole Ocean Education

Así pues existe un consenso emergente que si bien aún no existen evidencias suficientes en nuestras costas para identificarlo como un riesgo para la salud sí se deben implementar prácticas preventivas por sus potenciales implicaciones y difícil remediación una vez se han incorporado los plásticos al medio marino, por lo que es recomendable aplicar el principio de precaución y tomar medidas para disminuir su presencia en las aguas y acelerar la investigación en este ámbito. El incremento en las concentraciones marinas de un material sintético, con capacidad de entrada en nuestros organismos es preocupante, y otro problema donde la sociedad debe actuar sin retraso.

Ya está aquí el informe «Estado de la pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro 2020»

El Consejo General de la Pesca Mediterránea ha publicado el nuevo informe El estado de la pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro (SoMFi 2020).

En él se señala que el 75 % de las poblaciones de peces siguen siendo objeto de pesca excesiva, es claramente un valor muy alto aunque este porcentaje ha disminuido más del 10 % entre 2014 y 2018. Es la primera vez en varios decenios que se detectan algunas tendencias positivas.

Los datos frente a las costas españolas siguen siendo muy preocupantes. Se mantienen niveles altos niveles de sobreexplotación (GSA1 Andalucía, GSA2 Isla de Alborán, GSA 5 Baleares, GSA 6 Cataluña y Valencia, GSA 7 Golfo de León):

Captura pesquera vs. rendimiento máximo sostenible para las especies analizadas y zonas costeras españolas.

Y en términos de evolución de la biomasa la situación tampoco puede considerarse en líneas generales de satisfactoria:

Se categoriza la biomasa en comparación con los datos temporales disponibles (rojo por debajo del percentil 33, verde por encima del 66)

En términos de capturas el volumen de capturas en el Mediterráneo ha aumentado respecto a los últimos datos disponibles, al igual que el volumen de capturas en España.

España es el quinto país con mayor volumen de capturas (6,7%, 78.458 toneladas) tras Italia, Turquía, Algeria y Tunicia. En la cuenca occidental del Mediterráneo España es el segundo actor más importante en términos de volumen de capturas (78.458 toneladas) tras Algeria (103.308 toneladas) y seguida de Italia (42.087), Marruecos (23.176) y Francia (11.540).

En término de embarcaciones España ocupa el 21.er país con más embarcaciones (2,3%), con una potencia total superior a 49.000 GT. La edad media de las embarcaciones es de 33 años, frente a los 29 años de media en el Mediterráneo.

En términos laborales la pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro proporciona 225 000 puestos de trabajo a bordo y se estima que contribuye a los medios de vida de 785 000 personas en total. En partes de algunos países como Túnez, Croacia y Marruecos, prácticamente uno de cada 100 residentes costeros trabaja en la pesca. El informe también destaca que el sector está envejeciendo rápidamente: casi la mitad de los trabajadores tienen más de 40 años y solo el 17 % son menores de 25. Por otra parte se estima que el valor económico generado por la pesca en la región asciende a 9 400 millones de USD.

La pesca en pequeña escala es la mayor parte de la industria y representa una abrumadora mayoría de las embarcaciones pesqueras (83 %) y los empleos basados en la pesca (57 %). No obstante su participación en las capturas totales es de solo un 15 % y supone menos del 30% de los ingresos totales. Es claramente el segmento de flota más frágil.

Finalmente vale la pena señalar que el informe destaca que el fortalecimiento de la resiliencia de las pesquerías será cada vez más crítico frente a las crecientes presiones sobre el ambiente marino debido al cambio climático y las actividades humanas.

La pesca mediterránea española capea el temporal de la crisis del COVID 19

La Fundació ENT ha publicado el informe “Seguimiento de la crisis del COVID en la pesca mediterránea española. Un sector que capea la crisis”, una evaluación actualizada del impacto económico del coronavirus en la flota pesquera mediterránea española.

Las principales conclusiones son las siguientes:

El sector pesquero mediterráneo en los primeros diez meses del año no ha sido ajeno a la crisis del COVID. La mayor parte de la disminución de los ingresos se produjo en los primeros meses de la crisis (marzo-junio), coincidiendo con las dificultades operativas que forzaron la parada temporal de parte de la flota. Posteriormente, con datos hasta finales de octubre, la caída de ingresos ha sido más moderada. La facturación agregada en el periodo enero-octubre disminuyó un 14,6% respecto a la facturación media del mismo periodo para los años 2017-2019, mientras que para los meses de julio-octubre (últimos datos disponibles) la disminución fue de un 7,6%.

Pese a la disminución de la actividad pesquera en las primeras semanas de la crisis y las interrupciones temporales del canal HORECA, el consumo domiciliario ha evitado un desplome en la demanda y ha permitido una disminución en la facturación ligeramente inferior a la media del conjunto de la economía española.

Ilustración 1 Índice de cifra de negocios empresarial (enero-septiembre 2020)

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Fuente: Elaboración propia a partir del Índice sectorial de cifra de negocios empresarial, INE y la facturación mensual del sector pesquero mediterráneo facilitado por las respectives Comunidades Autónomas.

Existen diferencias significativas entre artes de pesca que deben ser estudiadas en detalle en un futuro para comprender mejor la resiliencia de los diversos segmentos de la flota. Las evaluaciones previas apuntan un mejor comportamiento de la facturación en la pesca de artes menores e impactos mayores en arrastre y cerco. Igualmente, los datos de facturación señalan que se han producido diferencias geográficas importantes.

Por otra parte, los costes han disminuido gracias a la bajada del precio del petróleo, el ajuste de la presión pesquera y el despliegue de ayudas públicas. Los principales factores de disminución de costes son los siguientes:

  • El precio medio del gasóleo B en el periodo enero- octubre ha disminuido un 11% respecto al valor medio 2017-2019. Una vez finalizada la primera fase de la pandemia, entre julio y octubre, el precio ha continuado por debajo de los valores de referencia. Esta bajada es especialmente relevante para el sector del arrastre
  • Los días que las embarcaciones se han quedado en puerto debido al COVID han supuesto una disminución en los costes operativos, eliminando el coste del petróleo, y reduciendo otros gastos como aprovisionamientos, cebos, repuestos, etc.
  • Han disminuido los costes salariales gracias a las ayudas públicas desplegadas para cubrir los costes de personal (ERTEs y apoyos a las paradas extraordinarias debido al COVID) los días que cesó la actividad pesquera.
  • La disminución del coste del petróleo y de los costes laborales supone, en una primera estimación, una reducción total de costes ligeramente por encima del 10% respecto a los gastos que se tuvieron en el mismo período el año 2018 en el segmento del arrastre, y ligeramente por encima del 5% en el caso del cerco.
  • En 2020 también han aumentado los importes subvencionables durante los periodos de veda en algunas comunidades, ajustando más el periodo subvencionado al realmente ejecutado.
  • Por otra parte, todas las comunidades autónomas han destinado más recursos públicos a apoyar al sector mediante medidas un mix de ayudas. Los usos han sido muy diversos, por ejemplo en el marco de la seguridad y la salud se establecieron ayudas directas para compensar los costes extraordinarios producidos por la COVID y/o compras directas por parte de la administración.
  • Igualmente, en casi la totalidad de comunidades autónomas se ha subvencionado con ayudas extraordinarias el funcionamiento de las lonjas para compensar la disminución de la facturación a través de la que se financian.
  • De igual manera en la práctica totalidad se han intensificado las campañas de compra de productos alimentarios de proximidad, además de las ayudas de tipo generalista para cubrir necesidades financieras.
  • Finalmente, en algunas comunidades autónomas se han reducido o exonerado las tasas portuarias.

El informe completo puede descargarse aquí y el resumen aquí.