Los impactos ambientales del transporte marítimo en el Mediterráneo

Recientemente la Agencia Europea de la Seguridad Marina y la Agencia Europea del Medio Ambiente han publicado el primer informe de evaluación del impacto ambiental del transporte marítimo en las aguas europeas. Es un informe muy interesante y completo. En esta entrada os reproducimos la parte de la información que pensamos puede resultar de interés en el ámbito Mediterráneo español. En primer lugar las infografías generales más destacadas del sector del transporte marítimo europeo y sus impactos, y posteriormente la información específicamente ambiental que está desagregada para la cuenca Mediterránea, aportando información específica del mar español cuando ha sido posible.

Los grandes números del transporte marítimo europeo y sus principales impactos ambientales

Imatge
Imatge

Información ambiental geográficamente diferenciada

A continuación se analizan los siguientes impactos en el Mediterráneo:

  • Introducción de especies no autóctonas
  • Contaminación: emisiones de PM2,5 y SOx, vertidos al mar y ruido
  • Colisiones con cetáceos
  • Impactos derivados de fenómenos extremos vinculados al incremento del nivel del mar producido por el cambio climático

Entrada de especies no autóctonas de alto impacto

Según la Agencia Europea del Medio Ambiente el mar Mediterráneo, con 40 especies registradas (mayoritariamente algas macroscópicas, crustáceos y moluscos), es la región marina europea con una mayor entrada de especies no autóctonas de alto impacto a través del transporte marítimo. Dicha entrada se facilita por dos vías con una importancia similar: adheridas a los cascos de las embarcaciones, o bien mezcladas en las aguas de lastre que al ser liberada al mar se incorporan al ecosistema marino.

Hay números ejemplos de cómo estas especies invasoras introducidas vía transport marítimo están afectando al ecosistema marino español. Las últimas alarmas han sonado por la evolución del alga Rugulopteryx okamurae (conocida como alga asiática). Esta alga se identificó por primera vez en las costas de Ceuta en 2015 y fue incorporada a finales del año 2020 en el catálogo español de especies exóticas invasoras. en los últimos seis años se ha extendido por el estrecho de Gibraltar produciendo impactos importantes en el ecosistema marino en zonas de alto valor ecológico.

Emisiones contaminantes

Las embarcaciones emiten contaminantes tanto a la atmósfera como al medio marino a través del funcionamiento ordinario o defectuoso de los diversos subsistemas de las embarcaciones y por tanto dependen tanto de factores tecnológicos como de mantenimiento y gestión. En los siguientes esquemas se resumen las emisiones más relevantes y las vías a través de las cuales se producen:

Emisiones atmosféricas y en al agua contaminantes producidas por un «barco genérico»
Sistemas de abordo que producen contaminación en la masa de agua

Emisiones de gases contaminantes

En este apartado analizaremos las emisiones de PM2,5, NOx y SOx en el Mediterráneo, por tanto es una visión parcial, en el informe europeo no se analizan las emisiones de gases de efecto invernadero desde el punto de vista regional.

Los mapas de las emisiones de PM2,5 y de NOx asociados al transporte marítimo son los siguientes:

En el caso de la costa Mediterránea se puede observar claramente como las emisiones siguen las rutas de conexión asiático-europeas y la conexión entre los principales puertos españoles (Algeciras, Valencia, Palma, Barcelona).

Las emisiones de estos contaminantes está muy vinculada al volumen de transporte y la tecnología utilizada, pero el impacto también depende de cómo se distribuya la contaminación generada. Como es lógico cuanto más cerca de la costa se produzcan en general más impacto tienen sobre el territorio, si bien es necesario también tener en cuenta las corrientes atmosféricas para entender el detalle de su distribución. Recientemente el artículo Shipping emissions in the Iberian Peninsula and the impacts on air quality modelizó la distribución de los contaminantes asociados al transporte marítimo en la península, los resultados gráficos son los siguientes. Se puede observar la diferente penetración de los contaminantes en el territorio peninsular:

Contribución de las emisiones del transporte marítimo a las inmisiones en la Península Española.
Fuente: Shipping emissions in the Iberian Peninsula and the impacts on air quality

En algunas ciudades de la costa mediterránea española como Barcelona, hay estudios específicos que señalan que la aportación del tránsito marítimo a la contaminación global puede ser muy significativa en las ciudades portuarias, por ejemplo en Barcelona contribuyen de manera indirecta e indirecta a entre un 9 y un 15% del total de las inmisiones particuladas.

En un artículo publicado este 2021 se estima el impacto sobre la salud de las emisiones del transporte marítimo en España, identificándose las zonas costeras en los entornos portuarios del Sur de España como las más afectadas.

El estudio considera que las muertes prematuras atribuibles al PM2,5 de las embarcaciones incrementan un 7,7% la mortalidad en la península ibérica en comparación con el escenario en el que no se tuvieran en consideración las emisiones del transporte marítimo.

No es de estañar pues que existan numerosas propuestas para reducir las emisiones, que van desde los procesos de electrificación en puerto y la substitución del consumo de gasoil por electricidad durante las estadías, a la implantación de filtros, la mejor calidad en los combustibles existentes, o la substitución del diésel por otros combustibles con menor contenido de partículas como el gas, pasando por el uso de futuros combustibles alternativos, además de un ritmo de circulación más lento.

Tanto para el NOx como para el SOx además existe además un acuerdo creciente en el Mediterráneo de la necesidad de establecer una zona de bajas emisiones (ECA), al igual que ya existe por ejemplo en el Mar Báltico o en el Mar del Norte. En las ECAs se fijan niveles máximos de emisiones más reducidos que en los estándares internacionales.

Los estudios de viabilidad realizados por la Comisión Europea señalan que el establecimiento de una zona de bajas emisiones en el Mediterráneo podría reducir las emisiones en un 20 para el NOx y un 80% para el SOx.

En la 21 reunión del convenio de Barcelona para la protección del medio marino y las costas mediterráneas que tuvo lugar en diciembre de 2019 se acordó que se solicitaría a la Organización Marítima Internacional (IMO) – el principal organismo regulador del tránsito marítimo internacional – el año 2022 la creación de una ECA Mediterránea para el SOX, un proceso que puede tardar años en implementarse.

La efectividad de las Zonas de Bajas Emisiones se puede observar a través del análisis de la diferente evolución que han seguido las emisiones en el período 2014-2019 en el Mediterráneo en comparación con las emisiones en el Mar del Norte y mar Báltico dónde sí que se tiene implementado este mecanismo.

Vertidos marinos

La Unión Europea dispone de un sistema satelital capaz de identificar grandes vertidos marinos (los vertidos medios y pequeños pasan desapercibidos). Una vez identificados los vertidos estos son verificados directamente por los diferentes países participantes en el sistema de vigilancia. En casi un 98% de los casos identificados la fuente del vertido era una embarcación por lo que su distribución está claramente relacionada con el tránsito marítimo y la tipología de embarcaciones.

En el siguiente mapa se muestra la distribución de los grandes vertidos verificados correspondientes al año 2019, puede observarse una alta concentración en la costa Mediterránea española.

Vertidos marinos verificados año 2019.biente

Ruido

Actualmente no es posible obtener mapas de ruido obtenidos directamente a través de medidas en el mar a gran escala, no obstante sí que es posible obtener estimaciones de las emisiones mediante modelización, a partir de la información sobre el movimiento de las embarcaciones y los valores medios de ruido para los diferentes tipos de barcos. Igualmente es posible hacer estimaciones de la dispersión del ruido generado.

Los cálculos realizados a nivel europeo señalan que el nivel de ruido (y por tanto también el impacto sobre peces, cetáceos, etc) en el ámbito marino está en crecimiento. En el periodo 2014-2019 los resultados por regiones son los siguientes:

Puede observarse un claro, crecimiento de la emisión de ruido en las aguas Mediterráneas en los cinco años estudiados, más que duplicando el valor de partida. La estimación señala que los portacontenedores son el tipo de embarcación de transporte que agregadamente contribuye más al ruido marino.

Colisiones con grandes cetáceos

En ocasiones los barcos de transporte marítimo colisionan con los grandes cetáceos, no obstante la zona del Mediterráneo es en general una zona con un riesgo relativo bajo con la excepción del mar de Alborán.

Puertos afectados por fenómenos extremos vinculados al incremento del nivel del mar producidos por el cambio climático

En el Mediterráneo español, en un escenario de afectación severa de cambio climático, se estima que el incremento de fenómenos extremos vinculados al aumento del nivel del mar producido por el cambio climático generará algún tipo de impacto en la mitad de la actividad portuaria, con un impacto superior en la zona del mar de Alborán.

Nota: En otra entrada ya analizamos el rol que juegan, según el informe, los puertos españoles en los principales ránkings europeos de puertos. La información puede encontrarse aquí.

Entrevista a Marta Coll: ¿qué está cambiando en la sardina, el boquerón y la alacha en el Mediterráneo español?

En esta entrevista a Marta Coll, investigadora del ICM-CSIC y autora de numerosos artículos en revistas internacionales sobre pequeños pelágicos en el Mediterráneo, intentamos clarificar ¿Por qué está cambiando la distribución y características de estas especies claves para la pesca del cerco -y para el ecosistema marino-, y cómo podemos actuar para resolver algunos de los retos que se plantean?.

Una información muy relevante en un momento en que se está discutiendo el plan de gestión para la pesca con artes de cerco en el Mediterráneo español.

Duración: 26 minutos.

Si queréis tener una información más detallada de los resultados explicados en la entrevista os recomendamos que consultéis estas infografías facilitadas por la propia investigadora:

Entrevista a Arnau Carreño: impactos de la náutica recreativa en las áreas marinas protegidas y propuestas para reducirlos

Entrevista a Arnau Carreño, investigador de la UdG y coautor del artículo «Environmental impacts of increasing leisure boating activity in Mediterranean coastal waters» en el que se analizan los impactos generados por la náutica creativa en las áreas marina protegidas del Mediterráneo y se proponen medidas para reducirlos.

Duración: 30 minutos.

¿Dónde se puede hacer qué? La planificación marítima se pone en marcha

La actividad económica en la costa y el mar Mediterráneo no deja de crecer y esto conlleva inevitablemente a la competición por el espacio disponible para llevar a cabo las diversas actividades.

No es un problema nuevo, pero sí que es cada vez más acentuado, tanto en el Mediterráneo como en la mayoría de las aguas europeas. En este contexto la Unión Europea hace años que está tratando de impulsar la Política Marítima Integrada que tiene en la Ordenación espacial uno de sus principales pilares. Se trata de clarificar qué actividades son prioritarias en cada zona, y qué actividades son compatibles o incompatibles entre sí.

España tiene en marcha el proceso para establecer una ordenación del espacio marítimo en toda su costa y para ello acaba de finalizar el proceso de información pública de la evaluación ambiental de los planes de ordenación del espacio marítimo. Es decir que ya existe una primera propuesta de zonificaciones de usos y se ha iniciado el proceso de discusión pública. Están en juego aspectos tan importantes como ¿en qué zonas se podrá implantar eólica marina?, ¿qué zonas son prioritarias para la conservación de la biodiversidad o la extracción de áridos? ¿Qué zonas deberán ser reservadas para la actividad portuaria?, entre otros posibles usos.

El Mediterráneo español se ha dividido en dos zonas: levantino-balear y estrecho y Alborán.  La documentación presentada a información pública es muy extensa – en particular destaca una amplia diagnosis-. A continuación, presentamos los principales mapas de usos propuestos, unos mapas que también podéis consultar en detalle en un visor on-line (aunque nuestra experiencia es que funciona regular).

La zonificación está en fase de borrador y tras el reciente cierre de la consulta pública de la evaluación ambiental estratégica continuará su tramitación en los próximos meses, por lo que probablemente sufrirá modificaciones para incorporar diversas aportaciones. Se espera tener la aprobación definitiva a finales del año 2021 o inicio del 2022. Os animamos a seguir este proceso porque los resultados serán importantes. Si tenéis dudas, consultádnoslo y trataremos de contestaros.

ÁMBITO LEVANTINO BALEAR

Zonas de uso prioritario: es decir zonas donde ya se realizan actualmente actividades y usos que se consideran de interés general. Se incluyen también las zonas de uso prioritario destinadas a la energía eólica marina y a los yacimientos de arena destinados a la protección costera. Aunque dichos usos aún no se han implantado en el espacio, se les otorga prioridad dentro de dichas zonas.

Zonas de alto potencial: es decir zonas donde, aunque actualmente no tenga lugar la actividad, se considera adecuado el desarrollo futuro de actividades y usos que se consideran de interés general.

ÁMBITO ESTRECHO Y ALBORÁN

Zonas de uso prioritario:

Zonas de alto potencial:

¿Qué implicará el aumento térmico de las aguas del Mediterráneo español?

El cambio climático está generando múltiples efectos en el ámbito marino, entre ellos el aumento de temperatura en las masas de agua, la acidificación marina e importantes cambios en su biodiversidad. En este artículo nos centraremos en las implicaciones derivadas del cambio de temperatura.

Impacto del cambio climático sobre el medio marino. Fuente: IPCC

Un sistema interconectado en cambio acelerado

El sistema marino y atmosférico está conectado, cualquier variación en uno de ellos se propaga en el otro. Aunque debido a la diferente capacidad calorífica de la atmósfera y el agua los cambios producidos por el cambio climático en la atmósfera son más rápidos, el cambio climático ya está modificando también la temperatura marina. La temperatura superficial del mar en la costa española en los últimos cincuenta años ha aumentado dependiendo de la zona entre 0ºC y 0,5ºC. En profundidades intermedias (200 m a 600 m) la temperatura ha aumentado entre 0,05ºC y 0,2ºC y en las capas profundas (1.000 m a 2.000 m) entre 0,03ºC y 0,1ºC. Puede parecer poco, pero es suficiente para producir cambios importantes en el ecosistema marino. Además sabemos que la temperatura seguirá aumentando, si bien el ritmo de cambio es incierto. La mayoría de los estudios apuntan que a finales de siglo la temperatura superficial del Mediterráneo será entre 1 y 3ºC superior a los valores actuales.

Principales impactos

El aumento de la temperatura en las masas de agua conlleva diversos impactos, entre ellos:

  • Aumento en la frecuencia e intensidad de las de calor en la superficie marina
  • Cambios en la estratificación de la columna del mar y las corrientes
  • Modificaciones en la biodiversidad
  • Aumento en la frecuencia e intensidad de las tormentas
  • Implicaciones en los sectores laborales marinos

Olas de calor marinas

Al igual que sucede en la atmosfera en el mar también se producen olas de calor. Estos sucesos calientan extremadamente las aguas superficiales en determinadas zonas durante un prolongado periodo de tiempo. En el Mediterráneo se han registrado de manera reiterada: 1999, 2003, 2006, 2008… algunas muy virulentas, por poner un ejemplo en el Mediterráneo Oriental el año 2007 se registró una ola de calor que supuso un aumento de 5 grados en las temperaturas superficiales usuales durante más de un mes. Estos fenómenos extremos llegan a producir daños importantes en especies como las colonias de gorgonias o posidonia, además favorecen la aparición de masas de algas y producen cambios súbitos en la pesca. En el Mediterráneo se prevé que aumenten tanto en frecuencia como en duración.

Estratificación del mar

El sobrecalentamiento de la superficie del mar crea una estratificación térmica de la columna de agua, generando capas de agua con diferentes densidades, o que dificulta el movimiento vertical del agua, perjudicando la circulación de nutrientes y oxígeno a lo largo de la columna. Por ello la superficie rica en oxígeno se queda pobre en nutrientes, y en profundidad se da el caso inverso. Este fenómeno puede tener importantes impactos en la cadena trófica marina y conllevar cambios importantes en algunas especies de interés comercial pesquero.

La estratificación de la columna de agua junto al aumento de la concentración salina -debida a la disminución de precipitaciones- podría también producir alteraciones en los patrones de circulación marina. Con las corrientes perturbadas las playas sufrirían cambios en su dinámica de erosión y aporte de arenas. Y las especies sésiles y flotantes, dependientes de las corrientes para su movilidad, verían afectada su migración.

Biodiversidad marina

La biodiversidad se ve afectada debido a la vulnerabilidad de algunas especies ante el repentino aumento térmico. Son especialmente sensibles las especies que no pueden moverse hacia zonas menos cálidas y tienen una alta sensibilidad térmica. Algunas de ellas se encuentran en la zona superficial del mar o en aguas poco profundas, ámbitos donde los cambios de temperatura serán más rápidos. El impacto del cambio de temperatura marina ya se está viendo en las praderas de posidonia en el Mediterráneo occidental, en las  comunidades coralinas u en otras especies sésiles como las esponjas o los moluscos.

En los peces el aumento térmico genera múltiples efectos, entre ellos el desplazamiento hacia el norte de algunas especies, o impactos en el ciclo trófico por la reducción de biomasa planctónica. Se espera que la acción combinada de cambios en la cadena trófica asociada al aumento de temperatura, variaciones en la disponibilidad y oxígeno y sobrepesca acabe produciendo una disminución del tamaño de los peces entre un 4 y un 49% entre el 2000 y el 2050.

El aumento térmico, además, beneficia a las especies exóticas invasoras, agravando la situación ecológica. Algunas de ellas, adaptadas a climas más cálidos, ven favorecida su propagación desplazando a las especies autóctonas. Es remarcable como diversas especies procedentes del mar Rojo atravesando el canal de Suez –la llamada migración lessepsiana-, ya han llegado a nuestras costas, indicando la clara propagación por todo el Mediterráneo.

Aumento en la frecuencia e intensidad de las tormentas

Se prevé que en los próximos años más allá de una posible disminución de precipitaciones se produzca un aumento de las tormentas. Con una atmósfera más caliente, la capacidad de albergar vapor aumenta. Debido a ello, cuando se produzcan los temporales, estos estallarán con más fuerza, ocasionando fuertes oleajes que podrían tener un gran impacto en el sistema litoral. A esto se le suma sus implicaciones en el interior de la península, pues no hay que olvidar el gran papel del mar como controlador del clima. La reducción en lluvias agravaría la difícil situación hídrica que padece nuestro territorio. Se espera un adelanto de la llegada de los días calurosos y de las sequías, lo que afectaría gravemente a los terrenos de cultivos.

Impacto sobre la acuicultura

Se espera también que la degradación de la biodiversidad repercuta en las actividades pesqueras, reduciendo la producción en los cultivos y capturas marinas. En la acuicultura Mediterránea los impactos serán múltiples, en particular la producción de moluscos según los propios productores ya está siendo afectada especialmente por las olas de calor, ya que disminuyen el crecimiento y desarrollo del producto. 

La nacra, el lince marino del Mediterráneo

La nacra, Pinna nobilis, es una especie endémica y emblemática del Mediterráneo.

Es uno de los moluscos más grandes del mundo, puede llegar a 120 cm de longitud, y vivir unos 20 años, si bien algunos ejemplares especialmente longevos han sobrevivido hasta 50 años. Habita usualmente en zonas superficiales -entre los dos y sesenta metros de profundidad – sobre tierras arenosas, y tiene una gran capacidad de filtración de materia orgánica (por lo que ayuda a mantener las aguas más trasparentes en las zonas donde está presente) además de hacer posible, gracias a su estructura, que en él convivan más de ochenta especies diferentes. Por todo ello tiene un gran valor ecológico además de un alto valor cultural.

Durante casi dos mil años fue la principal fuente de “seda del mar”, un producto muy apreciado con el que se realizaban ropajes de todo tipo, de cuyo uso e importancia quedan registro en textos griegos, romanos, árabes e incluso chinos. En la costa española además se utilizó, también durante los 70s y 80s para fabricar ceniceros y otros elementos decorativos.

Es sin duda una especie emblemática mediterránea … que en menos de cinco años ha pasado a estar en peligro crítico de extinción.

Hasta el año 2016 esté particular molusco se podía encontrar en la mayor parte de la costa española, en muchas ocasiones entre praderas de posidonia, donde crecía protegido de las corrientes. Estaba sometido a presiones antrópicas que dañaban el ecosistema en los que se encontraba y dificultaban su buen estado ecológico: la pérdida de las praderas posidónicas, el garreo de las anclas, el aumento de los movimientos de agua asociados al incremento de movilidad marina, la contaminación marina y la recolección furtiva de individuos mantenían la población en un estado frágil.

No obstante, el año 2016 algo cambió radicalmente y se desencadenó una mortandad masiva que la ha hecho prácticamente desaparecer de nuestras costas en tan solo dos años con la excepción de dos zonas muy delimitadas en el Mar Menor (Murcia) y en el Delta del Ebro (Tarragona), además de haberse identificado media docena de ejemplares vivos en Baleares. Actualmente la situación en España puede aún ser peor, ya que existe una preocupación importante por la situación de la colonia del Mar Menor tras los últimos episodios de contaminación y el paso del DANA.

Y el problema no se ha limitado a nuestras fronteras, la mortandad ha continuado extendiéndose por todo el Mediterráneo, habiéndose identificado numerosas zonas (Francia, Italia, Grecia, Chipre, Turquía, Túnez y Marruecos principalmente) dónde han desaparecido todos o prácticamente todos los ejemplares, sólo quedan constancia de algunas comunidades en el Delta del Ródano y el Estaño de Thau (Francia), las zonas de Diana y Urbino pools (en Córcega), Venecia (Italia) y el Golfo interno de Kalloni (Grecia) todas ellas con algunas características ecológicas muy particulares que parece favorecer la resistencia a la mortandad general.

La situación es tan crítica que en 2019 la nacra se ha incorporado en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN bajo el estado de “peligro crítico” y tendencia de población decreciente, a un solo paso de la situación de “extinta en estado salvaje”, además de ya constar como especie vulnerable y protegida bajo el Annexo II de la Convención de Barcelona, del Anexo IV de la Directiva Habitats y en el catálogo de especies amenazadas español.

¿Qué ha causado este evento de mortalidad masiva? ¿Cómo se explica la expansión y rápida eclosión de la mortalidad? Todo apunta a que la presencia de patógenos, en particular la Haplosporidium pinnae, ha jugado un factor clave, si bien aún continúan las investigaciones al respecto y algunos estudios recientes apuntan también como un factor explicativo la presencia de Mycrobacterium sp o la posible combinación múltiple de patógenos simultáneos. En cuanto a su expansión todo señala que la difusión vía las corrientes de agua de los patógenos ha jugado un papel clave. Al tiempo que se ha identificado que los máximos niveles de mortalidad se producen cuando la temperatura supera los 13,5 grados y la salinidad se encuentra en el rango 36.5–39.7 psu.

Ante esta situación la comunidad científica se plantea si será posible evitar su extinción y proponen medidas. En España el gobierno español ha puesto en marcha un programa específico para tratar de salvar la especie. En primer lugar se trata de proteger el medio marino donde reside el animal, restringiendo o regulando ciertas actividades humanas que afectan al suelo marino (como el buceo o la navegación en estas zonas entre otras). También se contempla la delimitación y protección de estas las poblaciones, hechos que mejoran tanto la situación de la especie, así como la biodiversidad general de nuestras costas. Pero también se plantean actuaciones a nivel poblacional, tanto en el medio marino (in-situ), como fuera (ex-situ). En este último, alguna de las propuestas son el “rescate” de especímenes en centros especializados para evitar su contagio con los patógenos, o protocolos de mantenimiento de adultos, o programas de reproducción en cautividad, para la obtención de gametos. A nivel in-situ, se crea un programa de reclutamiento, con el soporte de otros colectores larvarios. De misma forma, se acompaña de un monitoreo o programa de gestión para asegurar la supervivencia de los individuos.

Algunas de estas medidas ya están implantadas, otras necesitan de más tiempo, sin embargo, la situación de este animal característico es muy crítica, en algunas zonas están al borde de la extinción regional. Por lo tanto, aún se necesita más acción y una rápida aplicación.

¿Podremos evitar la extinción en estado salvaje de esta especie, cómo se hizo con el lince ibérico en el ámbito terrestre, o veremos desaparecer de nuestras costas esta especie emblemática que durante miles de años nos ha acompañado? En pocos años sabremos la respuesta.

Ya está aquí el informe «Estado de la pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro 2020»

El Consejo General de la Pesca Mediterránea ha publicado el nuevo informe El estado de la pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro (SoMFi 2020).

En él se señala que el 75 % de las poblaciones de peces siguen siendo objeto de pesca excesiva, es claramente un valor muy alto aunque este porcentaje ha disminuido más del 10 % entre 2014 y 2018. Es la primera vez en varios decenios que se detectan algunas tendencias positivas.

Los datos frente a las costas españolas siguen siendo muy preocupantes. Se mantienen niveles altos niveles de sobreexplotación (GSA1 Andalucía, GSA2 Isla de Alborán, GSA 5 Baleares, GSA 6 Cataluña y Valencia, GSA 7 Golfo de León):

Captura pesquera vs. rendimiento máximo sostenible para las especies analizadas y zonas costeras españolas.

Y en términos de evolución de la biomasa la situación tampoco puede considerarse en líneas generales de satisfactoria:

Se categoriza la biomasa en comparación con los datos temporales disponibles (rojo por debajo del percentil 33, verde por encima del 66)

En términos de capturas el volumen de capturas en el Mediterráneo ha aumentado respecto a los últimos datos disponibles, al igual que el volumen de capturas en España.

España es el quinto país con mayor volumen de capturas (6,7%, 78.458 toneladas) tras Italia, Turquía, Algeria y Tunicia. En la cuenca occidental del Mediterráneo España es el segundo actor más importante en términos de volumen de capturas (78.458 toneladas) tras Algeria (103.308 toneladas) y seguida de Italia (42.087), Marruecos (23.176) y Francia (11.540).

En término de embarcaciones España ocupa el 21.er país con más embarcaciones (2,3%), con una potencia total superior a 49.000 GT. La edad media de las embarcaciones es de 33 años, frente a los 29 años de media en el Mediterráneo.

En términos laborales la pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro proporciona 225 000 puestos de trabajo a bordo y se estima que contribuye a los medios de vida de 785 000 personas en total. En partes de algunos países como Túnez, Croacia y Marruecos, prácticamente uno de cada 100 residentes costeros trabaja en la pesca. El informe también destaca que el sector está envejeciendo rápidamente: casi la mitad de los trabajadores tienen más de 40 años y solo el 17 % son menores de 25. Por otra parte se estima que el valor económico generado por la pesca en la región asciende a 9 400 millones de USD.

La pesca en pequeña escala es la mayor parte de la industria y representa una abrumadora mayoría de las embarcaciones pesqueras (83 %) y los empleos basados en la pesca (57 %). No obstante su participación en las capturas totales es de solo un 15 % y supone menos del 30% de los ingresos totales. Es claramente el segmento de flota más frágil.

Finalmente vale la pena señalar que el informe destaca que el fortalecimiento de la resiliencia de las pesquerías será cada vez más crítico frente a las crecientes presiones sobre el ambiente marino debido al cambio climático y las actividades humanas.