Entrevista a Arnau Carreño: impactos de la náutica recreativa en las áreas marinas protegidas y propuestas para reducirlos

Entrevista a Arnau Carreño, investigador de la UdG y coautor del artículo “Environmental impacts of increasing leisure boating activity in Mediterranean coastal waters” en el que se analizan los impactos generados por la náutica creativa en las áreas marina protegidas del Mediterráneo y se proponen medidas para reducirlos.

Duración: 30 minutos.

¿Cuántos plásticos hay en el mar mediterráneo español?

Recientemente en la revista Marine Pollution se ha publicado un artículo en el que se analiza la presencia de plásticos en la costa española, poniendo especial énfasis en los microplásticos. En él se tratan, entre otros aspectos, las principales fuentes generadoras de microplásticos, la presencia de microplásticos en las playas, la capacidad de filtrado y emisiones en las plantas de tratamiento de aguas y la absorción por parte los animales marinos. Finalmente también evalúa las políticas planteadas al entorno de la gestión del plástico tanto en Europa y España.

En esta entrada resumiremos brevemente la información más relevante para las aguas Mediterráneas centrándonos en la parte de diagnóstico de origen y presencia, dejando para otra ocasión el análisis de las políticas.

Origen de los microplásticos

Se estima que la dos fuentes principales de microplásticos en el ámbito marino -con diferencia- son las emisiones producidas en la fase de preproducción de pellets plásticos (transporte, manipulación y transformación) y la degradación de los neumáticos.

FuenteGeneración de microplásticos (toneladas/año)
Preproducción de pellets5700
Degradación de los neumáticos por uso1700-4200
Pinturas425-714
Limpieza de ropa sintética35-450
Cesped artificial25-165
Cosméticos90
Detergentes4
Fuente: CEDEX, 2017

Presencia de objetos y microplásticos en las playas

Desde el año 2016 existe un programa de seguimiento estatal de la presencia de plásticos en las playas españolas en el que se monitorizan dos veces al año 14 tramos de playa, 6 de las cuales en el Mediterráneo, curiosamente ninguna de ellas en las Baleares.

A continuación se explican las principales conclusiones y los valores obtenidos en el programa estatal de monitoreo.

  • La presencia de residuos marinos en las playas es alta. Si bien el grupo de expertos que preparó la Estrategia Marina consideró aceptable un volumen de 20 objetos por cada 100 metros estudiados los informes de 2019 encontraron en los tramos estudiados una presencia media de 327 objetos, con un mínimo de 50 y un valor máximo de 1168 objetos. La mayor presencia de residuos se encontró en las playas Mediterráneas.
  • Las mayores concentraciones de microplásticos se detectaron en la costa Levantino-Balear.
  • El porcentaje de pellets aumenta cada año.
Concentraciones de microplásticos en los sedimentos de las playas. Fuente: Martin-Lara et al

Existen otros muestreos más allá del plan estatal de seguimiento (incluyendo en las Baleares), pero las diferencias metodológicas utilizadas y la imposibilidad de replicar el muestreo regularmente hace difícil integrar la información. En el artículo analizado pueden encontrarse algunos valores de referencia.

Finalmente, vale la pena señalar que es muy difícil realizar extrapolaciones de la presencia de residuos plásticos en las playas a partir de los datos obtenidos, debido a que los resultados muestran una gran dependencia tanto de las actividades de los entornos dónde se realiza el muestreo como de las características estructurales geológicas y marinas, así como de las condiciones meteorológicas y de corrientes del momento en el que se realiza el muestreo.

¿Cuántos microplásticos superan las plantas de tratamiento de aguas y son vertidos al mar?

Las plantas de tratamiento reciben aguas con concentraciones variables de microplásticos, pero a todas ellas llegan en gran cantidad. En función de la tecnología de filtrado retienen la mayor parte (entre el 72 y 94%), mientras que otra parte es de nuevo vertida al medio acuático. Debido a la gran cantidad de agua tratada el volumen total vertido tras la depuración es importante.

El artículo señala que la planta de tratamiento de Valencia, por ejemplo, puede tratar hasta 40,000 m3 de agua cada día, y tras el filtrado, pese a filtrar más del 75%, deja pasar unas 300 millones de micropartículas plásticas al día. En el caso de la planta de Cartagena tras el filtrado se vierten diariamente unas 6,7 millones de micropartículas plásticas al día. Son valores similares a los encontrados en otras plantas de tratamiento.

Por tanto es evidente que pese a que el estudio no muestra un análisis integral de las emisiones asociadas a las plantas de tratamiento son puntos de emisión relevantes y la cantidad de emisión varía significativamente en función de la tecnología utilizada en el filtrado.

Debe señalarse también que la gestión de los fangos en el que se concentra el microplástico depurado es también un tema complicado, ya que por ejemplo en España un 65% de los fangos se utilizan como fertilizante, con lo que se están vertiendo de nuevo los microplásticos retenidos a los suelos agrícolas. El estudio del impacto reiterado de estas emisiones en el ámbito agrario es un tema de investigación actual y un reto de gestión.

Aportaciones de microplásticos que llegan a través de los ríos

Es sabido que una parte importante de los residuos plásticos que llegan al mar es a través de los ríos. En el caso del Mediterráneo español el río más importante es el Ebro. Estudios científicos recogidos en el artículo muestran que a través de las aguas del río Ebro cada año llegan al Mediterráneo aproximadamente 2140 millones de partículas plásticas cada año. No es pues extraño pues que se hayan detectado en los sedimentos del delta concentraciones de micropartículas importantes: 2052 ± 746 micropartículas plásticas por kg de sedimento.

El artículo también señala que otras fuentes importantes de llegada de residuos plásticos a través de los ríos Mediterráneos pueden ser el Jucar, Turia y Segura u no menciona explícitamente otros ríos como el Llobregat y Besòs que también han sido identificados como fuentes significativas de emisiones plásticas.

Presencia de plásticos en la pesca de interés comercial

Una parte de los microplásticos son incorporados a la cadena trófica a través de su consumo accidental por parte de los peces. El artículo recoge una recopilación de estudios en los que se ha analizado la presencia de plásticos en especies de interés comercial español. La mayoría de los muestreos realizados desde el año 2016 son en el Mediterráneo, por lo que reproducimos la tabla íntegramente. Puede observarse una presencia significativa de plásticos en los sistemas digestivos de la mayoría de ellos.

El artículo señala también que con el conocimiento actual es difícil de entender los efectos fisiológicos de la presencia de plástico en los peces, entre otras cosas porque se desconoce si se produce una transferencia del sistema gastrointestinal a otros órganos así como la presencia en otros tejidos. Por lo que aún es necesario ampliar el conocimiento esta temática.

Presencia de plásticos en pájaros y mamíferos

Finalmente, vale la pena señalar que pese a que existen crecientes evidencias de la incorporación de los plásticos al sistema estomacal de mamíferos marinos y aves, el artículo analizado utiliza fuentes no Mediterráneas, por lo que no lo trataremos en esta entrada. No obstante lo analizaremos en otra ocasión pues es también un tema de creciente relevancia.

Redes fantasmas

Se estima que a nivel global los aparejos abandonados, perdidos o descartados o en el mar (ALFDG) suponen al entorno de un 10% del peso de los macroresiduos marinos, pero en las zonas de alta densidad pesquera su presencia es mucho más importante. En las aguas Europeas constituyen aproximadamente el 34% de los macroresiduos marinos cuyo origen es identificable.

Su presencia es también importante en las costas españolas, así por ejemplo:

En aguas intermedias en el Golfo de Alicante estudios realizados entre 50 y 700 metros encontraron que el 29,6% de los residuos recogidos en el fondo marino (en peso) provenían del sector pesquero.

En aguas profundas de la costa catalana, en el Cañón de Blanes y su entorno, un 23,5% de los residuos recogidos en fondos entre 900 y 2700 metros eran restos de palangres, y en un 12,4% de los casos redes.

En estudios realizados en la plataforma y el cañón del Cap de Creus en profundidades entre 83 y 1570 metros aproximadamente un 53% del total de residuos detectados eran ALFDG.

En las baleares se estima que en el periodo 1961-2017 más de 53.000 dispositivos agregadores de peces (FADS) se han perdido en el mar.

La pesca fantasma es uno de los impactos derivados de la presencia de estos residuos. Se define como la mortalidad de peces u otras especies producida cuando un arte de pesca es perdida o abandonada en el mar. Es un tema de creciente preocupación por parte de los científicos y gestores, la FAO por ejemplo, desde el año 1995 considera que la gestión de los aparejos abandonados, perdidos o descartados o en el mar es uno de los elementos esenciales a tener en cuenta a nivel global para garantizar una pesca responsable.

¿Puede reducirse el impacto de las redes fantasma utilizando materiales más biodegradables? Este es el reto que se plantea el proyecto Inarbio. En este contexto ha publicado el informe divulgativo “Reducir la pesca fantasma en el Mediterráneo a través del uso de nuevos materiales” en el que se puede encontrar numerosa información de interés (como los datos anteriormente señalados) y os recomendamos si os interesa el tema.

En esta entrada queremos únicamente recordaros esquemáticamente algunos de los impactos que se producen en función de los aparejos.

Señalar que todas las artes contribuyen en mayor o menor medida a la problemática, pero que en este caso a nivel global, y sin duda también en nuestras costas, las artes fijas de enmalle y enredo tienen un rol importante, y por tanto pueden contribuir a disminuir el impacto generado:

Y apuntar que las estrategias posibles para reducir la problemática son múltiples y complementarias:

Este es sin duda un tema relevante tanto desde el punto de vista de la gestión de los residuos marinos como desde el ámbito de la pesca que es necesario trabajar en profundidad los próximos años.

Vertederos submarinos

La preocupación por la presencia de macroresiduos poco biodegradables en las aguas y costas Mediterráneas, y en particular por la presencia de plásticos no deja de aumentar. El mar Mediterráneo tiene la cuarta máxima concentración de plásticos en superficie, con más de 22.000 toneladas flotando en nuestras aguas, lo que supone el 9% del global mundial de macroresiduos en mares y océanos.

Pero el problema no acaba en la superficie, pues se estima que, si bien el 15% del total de residuos plásticos se encuentra flotando, y otro 15% se encuentra en la columna de agua, la mayor parte, un 70% se encuentra en el fondo marino. Teniendo en cuenta que en las costas españolas se encuentran algunas de las concentraciones de plástico más altas del mediterráneo no es extraño que sea también el residuo más usual en el fondo marino español. Si bien existe una gran variabilidad en función de la costa analizada aproximadamente el 30% del peso total de los residuos en los fondos españoles son plásticos, el resto son metales, vidrios, cerámicas, maderas, o trozos de tela -cómo cuerdas-. Otro material, el “Clinker”, es un producto residual de la navegación a vapor que evidencia la elevada residencia de los residuos antrópicos. Pese a llevar tiempo sin ser vertido, es uno de los más encontrados en el fondo marino, sobre todo en las áreas con altos volúmenes de navegación.

¿Cuál es el origen de los residuos?

En general la procedencia de los residuos es difícil concretar debido la alta movilidad de estas en las aguas, y de los diferentes comportamientos de los materiales flotando.

Aun así, en la mayoría de los estudios se considera que la mayor aportación de macroresiduos es de origen continental. Se estima que el 80% son originados en tierra, siendo productos de múltiples actividades urbanas e industriales. En el Mediterráneo, este fenómeno es de especial importancia, pues se producen volúmenes altos de residuos urbanos -entre 208-760 kg/año*persona-, y desgraciadamente debido su mala gestión y control una parte aún acaba llegando al mar a través de diversas vías: vertidos directos, transportados a través de los ríos, o arrastrados por las olas desde las costas cuando se producen temporales y/o innundaciones.

No obstante, también algunos de los macro residuos tienen origen en las actividades marinas. La mayoría son aparejos de pesca perdidos – principalmente redes de arrastre-, pero la presencia de productos como botes de pintura, o incluso barriles de combustible en zonas con poca pesca se asocia también al transporte mercantil naval y/o a las actividades recreativas marinas. En todos los sectores en contacto con el mar aún se realizan en ocasiones malas prácticas, lo que resulta en el vertido de residuos.

Se hace evidente pues que es necesario trabajar urgentemente desde múltiples perspectivas: regulando para reducir el potencial residuo, mejorando la gestión de este, controlando más, y sensibilizando e incentivando a todos los actores. La inacción nos lleva a que cada día que pasa los vertederos submarinos no dejen de crecer.

Los microplásticos en la fauna marina

Cuando preguntamos a la ciudadanía cuál es el contaminante más importante en las aguas marinas del Mediterráneo los plásticos siempre ocupan un lugar destacado. Son fácilmente identificables en el mar, en las playas y hasta en los interiores de los animales. Los hay de todo tipo y origen.

En esta entrada nos centraremos en unos plásticos menos evidentes pero que son potencialmente importantes para el ecosistema marino, y para la salud humana, los microplásticos.

Fuente: IUCN

Se trata de partículas menores a 5 mm de composición diversa (los componentes más usuales en la costa Mediterránea española son los polietilenos, polipropilenos y poliestirenos). Llegan al mar a través de diversas vías: en ocasiones son vertidos directamente al mar o las aguas residuales de las ciudades, que desembocan al mar, a través de productos de higiene personal y cosméticos que contienen micropartículas de plástico como por ejemplo, geles exfoliantes o pastas de dientes. En ocasiones llegan como residuos producidos durante el lavado de ropa sintética; finalmente también se forman por la degradación de productos plásticos de mayor tamaño por el contacto con el agua o la radiación solar.

Hoy en día están presentes en toda la costa peninsular española con concentraciones cercanas a los 180.000 mp/km2.

¿Deberíamos estar preocupados?

En primer lugar, es importante señalar que los estudios realizados en nuestros mares muestran que ya están presentes en la mayoría de las especies marinas, en los diferentes niveles de la cadena trófica y en todas las profundidades.  

Por ejemplo se han detectado microplásticos en un 58% de las sardinas (Sardina pilchardus), un 60% de las anchovas (Engraulis encrasicolus) capturadas en la costa levantina, en un 57,8% de la boga (Boops boops) de la costa catalana, en el 33% del salmonete (Mullus barbatus) pescado en el mar balear, y en la palometa (Trachinotus ovatus) (24,32%). También se ha detectado su presencia en especies muy importantes para la economía pesquera en zonas más profundas como las gambas rojas (Aristeus antennatus) de las costas del mar catalán y en animales más alejados de la costa, y con dimensiones mayores, como es el caso de los delfines listados (Stenella coeruleoalba), especie muy presente en el mar Mediterráneo, en ejemplares de las costas catalanas y valencianas.

En segundo lugar, es importante ser conscientes que la presencia de estos plásticos conlleva la presencia de aditivos que les dotan de propiedades como color, flexibilidad, impermeabilidad, etc. que pueden tener impactos importantes en los animales que los ingieren ya que en concentraciones suficientes -algunas detectadas en condiciones naturales- pueden actuar en los sistemas hormonales, en el ciclo reproductivo, facilitar la aparición de cánceres, o alterar diferentes aspectos de la salud fisiológica del animal.

Cómo afecta la presencia de microplásticos, y las sustancias asociadas, a la fauna marina es un ámbito científico aún en evaluación, pues el impacto sobre el animal depende tanto de las características de los contaminantes como de la cantidad ingerida y acumulada.

Pero finalmente, ¿cómo repercuten en la vida humana? Los resultados aun no son concluyentes, pero se comienzan a identificar indicios de su potencial toxicidad. El potencial impacto depende por una parte de la cantidad y las características del microplástico (tamaño, formas, composición química y sustancias adheridas, etc.) que hace variar su toxicidad. Y por otra parte también se necesita conocer mejor de las vías de incorporación a la cadena trófica y el nivel de bioacumulación, pues es así como pueden llegar a concentrase cantidades elevadas a través de la ingesta de productos marinos.

Fuente: Woods Hole Ocean Education

Así pues existe un consenso emergente que si bien aún no existen evidencias suficientes en nuestras costas para identificarlo como un riesgo para la salud sí se deben implementar prácticas preventivas por sus potenciales implicaciones y difícil remediación una vez se han incorporado los plásticos al medio marino, por lo que es recomendable aplicar el principio de precaución y tomar medidas para disminuir su presencia en las aguas y acelerar la investigación en este ámbito. El incremento en las concentraciones marinas de un material sintético, con capacidad de entrada en nuestros organismos es preocupante, y otro problema donde la sociedad debe actuar sin retraso.